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  • Entrevista a Gabriel Ayala, CEO de Suscrip

    Llegó a España con 19 años, una maleta de 23 kilos y una personalidad propensa a cargar con el reparto de las cuentas en pisos compartidos, cenas de compañeros y viajes de amigos. Por suerte, también trajo talento y voluntad para desarrollar Suscrip, una app que asume esa tarea de la manera más fácil.

    ¿De dónde procede ese acento con el que hablas?

    Nací y me crie en Venezuela. En 2010, recién cumplidos los 20 años, el ambiente era tan malo mi hermano y yo lo dejamos todo y vinimos a Donosti. No he perdido el acento, pero culturalmente ya no me identifico como 100% venezolano, ni tampoco 100% de aquí. Es como estar en un limbo.

    ¿Cómo fue el cambio?

    No conocíamos a nadie. Yo había estudiado en Caracas tres cursos de Ingeniería Mecánica, pero en la Universidad de Navarra apenas me convalidaron y prácticamente hice dos veces la carrera. Es una de las cosas que más me han afectado a la hora de asumir riesgos, puedo decir: mira, llegué a España con una maleta de 23 kilos. Si vuelvo a quedarme con una maleta de 23 kilos, tampoco pasa nada.

    ¿Cuánto tiempo estuviste en Donosti?

    Cuatro años. Al terminar la universidad, como ninguna gran empresa te quiere siendo extranjero con visado de estudiante, trabajé unos ocho meses en una tienda vendiendo tomates. Sin cobrar.

    ¿Sin cobrar?

    Sí. Mi objetivo era sacarme el visado de trabajo. Al día siguiente de tenerlo me contrataron en la consultora Management Solutions, una de las mejores decisiones de mi vida.

    ¿Qué te aportó?

    Conocí a gente increíble, que se convertirían en mis amigos e incluso en inversores de Suscrip. Nada más empezar, me mandaron un año a EEUU, a trabajar para BBVA. Cuando volví a España, seguí en proyectos de reporting regulatorio para ellos. Era todo nuevo, pero aprendí mucho de conceptos bancarios, de cómo funcionan las industrias financieras y de aplicaciones, en general.  Eso lo utilizaría luego para Suscrip.

    ¿Qué tenía que ver todo eso con la ingeniería mecánica?

    Bueno, elegí eso porque me gusta indagar cómo funcionan las cosas, pero hoy quizás hubiera escogido ingeniería de organización, incluso la doble de ADE con derecho. Porque ingeniería tiene lo suyo y, si no te vas a dedicar a algo tan técnico, no le sacas todo el provecho. Lo que sí creo es que te ayuda mucho a pensar.

    ¿En qué sentido?

    Yo pienso en cajas  y cuadrados. Tiene cosas buenas, porque un problema grande lo divides en problemitas pequeños y lo atacas cajita a cajita. Pero la gente del equipo me dice que soy cuadrado, aunque yo intento ser flexible. Nunca es lo mismo que alguien con una formación creativa o de otro tipo.

    ¿Nunca has hecho nada que no fuera técnico?

    Sí, siempre he necesitado algo en paralelo. Desde los 14, en el colegio, he hecho modelos de Naciones Unidas. Son competiciones estudiantiles en las que tú representas a un país y debates un tema, como si estuvieras en Naciones Unidas. Me encantaba.

    Equipo de Suscrip en el hub de Wayra en Madrid

    ¿Hasta cuándo lo hiciste?

    Hasta los 19, en la universidad, en que participamos en el mundial, organizado por Harvard, y lo ganamos. Cuando llegué a España, aquí no existían y fundé el primero con una amiga. Se llama UNMUN y creo que van por la novena edición, con unos 600 estudiantes de todas las universidades de España.

    ¿Y otras aficiones?

    Pero procuro reservarme uno o dos días para ver a mi novia y mis amigos. Me gusta mucho salir de fiesta y la música, sobre todo rock de los 60 y 70, del que somos muy fanáticos en mi familia. También practicar snowboard, cuando se puede. Por lo demás, soy muy casero. Me gusta cocinar, casi siempre comida venezolan, y comer, aunque soy bastante particular: me da por lo mismo cinco meses seguidos, después ya no puedo volver a verlo y cambio. Ahora con Wok2wok. Al lado del edificio de Telefónica hay uno y voy tanto que el tipo ya me conoce.

    ¿Cómo surgió la idea de Suscrip?

    Por pura necesidad. ¿Sabes ese tipo de  persona que gestiona las facturas de la electricidad o el agua en pisos compartidos, organiza la compra, las cenas con amigos, los viajes…? Pues ese soy yo. Siempre pensaba: tiene que haber una manera más fácil de hacer esto. Y, estando en casa de mis abuelos en EEUU, en diciembre de 2016, combiné la experiencia del problema con los conocimientos que adquirí en el banco, y se me ocurrió cómo hacerlo.

    ¿Cuál es el planteamiento?

    Nuestra visión y nuestra misión de compañía es que tú puedas compartir lo que sea con quien sea. Tenemos la capacidad de conectarnos con tu banco y podemos convertir en un servicio compartido cualquier transacción que aparezca en tu banco. Los gastos comunes de pisos compartidos, grupos de amigos, pero también el colegio de los niños con tu ex pareja; con Suscrip no tienes ni que hablar sobre ellos. El reto es explicarle a la gente que esto se puede hacer y que es muy fácil.

    ¿Cuánto tardaste en ponerlo en marcha?

    Durante un año estuve trabajando para BBVA en cinco países distintos. Pasaba dos semanas fuera y una aquí. Al no conocer a nadie allí, aprovechaba las noches y los fines de semana para ir gestando Suscrip y el primer prototipo.

    ¿Tú solo?

    Para el desarrollo técnico pedí al banco 50.000 € y contraté en India a desarrolladores que localicé a través de Google. Una locura que al final salió bien. Y en todo el proceso de montar la empresa me ayudó muchísimo Jorge Mendoza, un consultor al que había conocido en Colombia. En 2018 teníamos un prototipo básico, con el que levantamos una primera ronda de 350.000€. Entonces dejé el BBVA y me fui a montar la startup.

    ¿Algo que harías hoy de otro modo?

    Pues uno de los grandes aprendizajes es que debería haber contratado a Elio, el CTO, y a Paola, la CXO, en el momento en que yo salí del banco. Porque es demasiado para una sola persona y porque las decisiones se toman de otra manera con diferentes formas de pensar. Paola, sobre todo, nos ha hecho cambiar a Elio y a mí la manera de ver las cosas, porque ella es arquitecta y creativa, además de técnica. Aporta una mezcla muy buena al equipo. Además, yo no tenía el gran conocimiento técnico de Elio y por eso tomé decisiones equivocadas que retrasan la puesta en producción del producto. Así pues: el equipo, el primer día.

    Una vez que Suscrip esté establecida ¿qué planes tienes?

    Montar otra. Es súper guay. Aunque Suscrip tiene mucho recorrido porque el problema que nosotros resolvemos es global y hay que llevarla a todos los países lo más rápido posible. Pero, al cabo de al menos 5 años, montar otra startup. Siento que haría las cosas en la mitad del tiempo.

    Y, a más largo plazo, ¿qué quieres ser de mayor?

    (Ríe) Pues me gustaría, aunque esto es casi un cliché de los emprendedores, invertir en otras startups. Y, sobre todo, en países como Venezuela, con muchísimas oportunidades desde el punto de vista de producción y mucha gente con talento, pero apoyo ni infraestructura para poder lanzar sus propios proyectos. Teniendo los recursos, me encantaría hacer eso.